La Legionella es una bacteria que habita de forma natural en entornos acuáticos y puede proliferar en instalaciones artificiales si encuentra condiciones favorables como agua templada, estancamiento o presencia de biocapa (biofilm). Su transmisión se produce principalmente mediante la inhalación de aerosoles contaminados presentes en duchas, grifos, torres de refrigeración, spas o fuentes ornamentales, entre otras instalaciones.

¿Dónde aparece con más frecuencia?
En Zaragoza, las instalaciones donde se han identificado riesgos recurrentes de proliferación de Legionella incluyen:
- Sistemas de agua caliente sanitaria (ACS).
- Depósitos y acumuladores de agua.
- Torres de refrigeración y condensadores evaporativos.
- Gimnasios, spas y piscinas climatizadas.
- Equipamientos sanitarios y residencias de mayores.
- Hoteles y alojamientos turísticos.
- Comunidades de vecinos con redes de agua extensas.
Factores que favorecen su proliferación
La proliferación de Legionella está estrechamente relacionada con las condiciones físicas y de mantenimiento de las instalaciones. Algunos factores clave son:
- Temperaturas del agua entre 25 ºC y 45 ºC.
- Falta de mantenimiento o desinfección periódica.
- Acumulación de sedimentos, incrustaciones o corrosión.
- Presencia de biocapa (biofilm) en tuberías y depósitos.
- Tramos poco usados de la instalación y agua estancada.
- Diseños hidráulicos complejos con puntos muertos.
Cómo prevenir la Legionella
La prevención es la medida más eficaz para evitar problemas sanitarios y costes derivados de actuaciones correctivas. En general, la prevención se basa en tres pilares:
- Control de la temperatura
- Mantener el agua caliente por encima de 60 ºC en los acumuladores.
- Garantizar temperaturas superiores a 50 ºC en los puntos terminales.
- Asegurar que el agua fría se mantiene por debajo de 20 ºC.
- Evitar zonas con rangos de temperatura intermedios que favorezcan el crecimiento bacteriano.
- Limpieza y desinfección
- Eliminar periódicamente sedimentos, incrustaciones y restos en depósitos y acumuladores.
- Realizar desinfecciones térmicas o químicas (por ejemplo, hipercloraciones cuando proceda).
- Revisar y limpiar filtros, aireadores, perlizadores y otros elementos terminales.
- Controlar el estado de válvulas, llaves de paso y elementos que puedan retener agua.
- Mantenimiento preventivo y registro
- Programar purgas regulares en ramales con poco uso para evitar el estancamiento.
- Revisar la instalación según su nivel de riesgo y la normativa aplicable.
- Registrar de forma documentada todas las actuaciones de limpieza, desinfección y control.
- Realizar análisis de agua con la frecuencia recomendada, especialmente en instalaciones de riesgo.
Un programa de prevención bien diseñado, adaptado al tipo de instalación y correctamente documentado reduce de forma significativa la probabilidad de proliferación de Legionella y el riesgo de brotes asociados.