Legionella y aire acondicionado en Zaragoza

En Zaragoza, donde los veranos son especialmente calurosos y secos, el uso del aire acondicionado es prácticamente continuo durante meses. Aunque el aire acondicionado doméstico convencional no suele ser un foco de riesgo directo para la Legionella, la situación puede ser muy distinta en equipos de climatización que emplean agua en su funcionamiento, como torres de refrigeración, enfriadores evaporativos, sistemas industriales o equipos de climatización centralizada que generan aerosoles. En este contexto climático, con altas temperaturas exteriores que favorecen el calentamiento de depósitos y circuitos de agua, la prevención adquiere una relevancia aún mayor.

Legionella en aires acondicionados en Zaragoza

La relación entre la Legionella y los sistemas de climatización está más vinculada al tipo de tecnología empleada que al propio aire que expulsan. Los equipos que funcionan de manera estrictamente cerrada, sin uso de agua y sin generación de aerosoles, presentan un riesgo prácticamente nulo. Sin embargo, en Zaragoza son habituales los grandes edificios de oficinas, centros comerciales, restaurantes, hoteles o industrias que sí cuentan con torres de refrigeración o circuitos abiertos de refrigeración evaporativa. Estos sistemas, si no reciben un mantenimiento adecuado, pueden dispersar microgotas contaminadas al ambiente exterior, lo que representa un riesgo real de transmisión.

Las torres de refrigeración utilizadas para sistemas de aire acondicionado central pueden acumular agua templada durante el verano, momento en el que la Legionella encuentra condiciones óptimas para multiplicarse. La falta de purga del sistema, el incremento de sedimentos, el deterioro de recubrimientos internos o la acumulación de biocapa pueden generar un entorno perfecto para su proliferación. Cuando el ventilador de la torre expulsa aire hacia el exterior, estas gotas contaminadas pueden dispersarse a larga distancia dependiendo del viento, algo especialmente relevante en Zaragoza debido al conocido cierzo, que potencia la dispersión de aerosoles.

Por este motivo, es fundamental que las empresas y comunidades que gestionan instalaciones con aire acondicionado centralizado estén al tanto de sus obligaciones legales. Los sistemas con presencia de agua deben incluir un programa de mantenimiento higiénico-sanitario que contemple limpiezas periódicas, desinfecciones, control de temperaturas, revisión de bandejas de drenaje y retirada de sedimentos. Asimismo, la normativa vigente obliga a realizar análisis periódicos de Legionella para garantizar que los niveles bacterianos se mantienen bajo control. Un análisis de laboratorio permite verificar si la instalación se encuentra en condiciones seguras y, en caso contrario, aplicar medidas correctoras antes de que aparezca un riesgo sanitario.

Es recomendable contar con un laboratorio acreditado para realizar estos análisis, especialmente en ciudades como Zaragoza donde la actividad estacional de los sistemas de climatización es particularmente intensa. Estos laboratorios ofrecen servicios de análisis de agua y evaluación de instalaciones que permiten detectar problemas antes de que se conviertan en una amenaza para la salud pública.

Para instalaciones más pequeñas, como los aparatos de aire acondicionado domésticos o splits habituales en hogares y pequeños comercios, el riesgo de Legionella es prácticamente inexistente porque no utilizan agua en sus circuitos. Sin embargo, la acumulación de polvo, humedad en bandejas internas o filtros sucios puede generar otros problemas de calidad del aire, por lo que es igualmente recomendable un mantenimiento periódico. La limpieza de filtros, la revisión de drenajes y el control de la humedad ambiental también contribuyen indirectamente a evitar condiciones que puedan favorecer el crecimiento de microorganismos en general.

Peligro de legionella en el aire acondicionado

En definitiva, la relación entre la Legionella y el aire acondicionado depende completamente del tipo de sistema utilizado. En Zaragoza, donde coinciden un uso intenso de la climatización y la presencia de instalaciones que emplean agua para refrigerar, la prevención debe basarse en la vigilancia continua, el mantenimiento técnico especializado y los análisis periódicos. Una gestión correcta no solo evita riesgos sanitarios, sino que garantiza la eficiencia del sistema y la seguridad de los usuarios y vecinos.