¿Qué es la legionella?

La Legionella es un género de bacterias Gram negativas que habitan de forma natural en medios acuáticos. Se encuentran en ríos, lagos, aguas subterráneas y suelos húmedos, pero también pueden colonizar instalaciones creadas por el ser humano, como redes de agua sanitaria, torres de refrigeración, spas o sistemas de climatización. Cuando las condiciones son adecuadas, estas bacterias pueden multiplicarse hasta alcanzar concentraciones que suponen un riesgo para la salud humana.

Legionella al microscopio

El género fue descrito a raíz de un brote de neumonía ocurrido en 1976 entre los asistentes a una convención de la Legión Americana en Filadelfia, en Estados Unidos. A partir de este episodio se identificó la especie Legionella pneumophila, responsable de lo que se conoce como “enfermedad del legionario”. Puedes ampliar la información histórica y microbiológica en la entrada específica de Legionella en Wikipedia.

Características microbiológicas de la Legionella

La Legionella presenta una serie de características que influyen en su comportamiento en el medio ambiente y en las instalaciones:

  • Es una bacteria Gram negativa con forma bacilar (en bastón).
  • Se desarrolla mejor en ambientes acuáticos templados, normalmente entre 25 ºC y 45 ºC.
  • Es capaz de sobrevivir y multiplicarse en presencia de biocapa (biofilm), algas, amebas y otros microorganismos.
  • Puede resistir condiciones adversas durante cierto tiempo gracias a su capacidad de adaptarse al entorno.
  • Existen numerosas especies, pero la más relevante para la salud humana es Legionella pneumophila, especialmente el serogrupo 1.

En la naturaleza, estas bacterias forman parte del ecosistema de aguas superficiales. El problema aparece cuando colonizan instalaciones artificiales donde se dan las condiciones ideales para su multiplicación y posterior dispersión en forma de aerosoles.

¿Cómo se transmite la Legionella?

La vía principal de transmisión de la enfermedad asociada a Legionella es la inhalación de pequeñas gotas de agua (aerosoles) contaminadas. Estas gotas pueden generarse en múltiples puntos de una instalación:

  • Duchas y grifos, especialmente si no se usan con regularidad.
  • Torres de refrigeración y condensadores evaporativos.
  • Sistemas de climatización que utilicen agua en sus circuitos.
  • Piscinas climatizadas, spas, jacuzzis y bañeras de hidromasaje.
  • Fuentes ornamentales, nebulizadores, sistemas de riego por aspersión, etc.

No se considera una enfermedad de transmisión persona a persona en condiciones habituales. El contagio se produce siempre a partir del contacto con una fuente ambiental contaminada que genera aerosoles respirables.

Enfermedades asociadas a la Legionella

Las infecciones causadas por Legionella se agrupan bajo el término general de legionelosis. Principalmente se manifiestan de dos formas:

Enfermedad del legionario

Es una forma de neumonía grave de origen bacteriano. Suele presentarse con:

  • Fiebre alta y escalofríos.
  • Tos, dificultad respiratoria y dolor torácico.
  • Malestar general, cefalea, dolores musculares.
  • En ocasiones, síntomas digestivos como diarrea o náuseas.

Se trata de un cuadro potencialmente grave, que requiere diagnóstico médico y tratamiento antibiótico. Es especialmente peligroso en personas mayores, fumadores, pacientes inmunodeprimidos o con patologías crónicas respiratorias y cardíacas.

Fiebre de Pontiac

Es una forma más leve de infección asociada a Legionella, sin neumonía. Los síntomas se asemejan a un cuadro gripal:

  • Fiebre moderada.
  • Dolor de cabeza, malestar general.
  • Dolores musculares.

Suele resolverse de forma espontánea sin complicaciones graves, aunque también puede generar bajas laborales y afectar a la calidad de vida de las personas expuestas.

¿Dónde se encuentra la Legionella?

En el medio natural, la Legionella se localiza en:

  • Ríos, lagos, estanques y embalses.
  • Aguas subterráneas y fuentes naturales.
  • Suelos húmedos y zonas de agua estancada.

A partir de estos reservorios naturales, la bacteria puede incorporarse a los sistemas de captación y distribución de agua. La colonización de instalaciones artificiales depende de factores como la temperatura, el diseño del sistema, la calidad del mantenimiento y la presencia de biocapa.

Los puntos críticos donde se debe prestar especial atención incluyen:

  • Redes de agua caliente sanitaria de edificios.
  • Depósitos, acumuladores y circuitos de recirculación.
  • Torres de refrigeración y condensadores evaporativos.
  • Instalaciones de balnearios, spas y centros de bienestar.
  • Centros sanitarios, residencias y otros lugares con población vulnerable.

Factores que favorecen su proliferación

La bacteria encuentra su entorno ideal cuando coinciden varios factores:

  • Temperatura adecuada: entre 25 ºC y 45 ºC es el rango de crecimiento óptimo.
  • Estancamiento del agua: ramales en desuso, depósitos con poca renovación, tuberías sobredimensionadas.
  • Presencia de nutrientes: sedimentos, corrosión, materia orgánica, algas, etc.
  • Biocapa (biofilm): capas de microorganismos adheridos a paredes internas de tuberías y depósitos.
  • Diseño deficiente de la instalación: puntos muertos, circuitos complejos, falta de accesibilidad para limpieza.

Cuando estos factores no están controlados, la Legionella puede multiplicarse y alcanzar cargas bacterianas capaces de suponer un riesgo real de contagio para las personas.

Importancia de la prevención y el control

La prevención de la legionelosis se basa en evitar que la bacteria alcance concentraciones elevadas y en impedir que se generen aerosoles contaminados. Para ello es fundamental:

  • Diseñar correctamente las instalaciones de agua y climatización.
  • Aplicar programas de mantenimiento higiénico-sanitario.
  • Controlar de forma periódica las temperaturas y el estado de los equipos.
  • Realizar limpiezas y desinfecciones planificadas.
  • Evitar el estancamiento y renovar el agua en los puntos críticos.

Además, en instalaciones consideradas de riesgo según la normativa, es obligatorio realizar análisis de agua específicos para Legionella con la frecuencia establecida. Estos análisis permiten detectar la presencia de la bacteria y tomar decisiones preventivas o correctoras.

Detección y análisis de Legionella

La detección de Legionella en el agua se realiza mediante técnicas microbiológicas en laboratorio. El método de referencia es el cultivo, que permite identificar y cuantificar la bacteria. En determinados casos se usan técnicas complementarias, como la PCR, para obtener información adicional.

Para garantizar la fiabilidad de los resultados es importante recurrir a laboratorios especializados y acreditados en análisis de Legionella. Estos laboratorios cuentan con personal formado, equipamiento adecuado y procedimientos validados conforme a la normativa vigente.

Si gestionas una instalación en la que existe riesgo de proliferación de Legionella (como redes de agua caliente sanitaria, spas, torres de refrigeración o centros sanitarios), es recomendable contar con el apoyo de profesionales especializados.

En resumen, la Legionella es una bacteria ambiental que, en condiciones naturales, forma parte de los ecosistemas acuáticos. Sin embargo, cuando coloniza instalaciones artificiales mal diseñadas o mal mantenidas, puede convertirse en un importante problema de salud pública. Con un diseño adecuado, un mantenimiento correcto y análisis periódicos, es posible minimizar el riesgo y proteger de forma eficaz a los usuarios de las instalaciones.